Vota a Sebastián porque es gay

Ese lema o, más concretamente, “Sebastián es gay, hay que votarle”, es lo que se decía al repartir los panfletos del PSOE según vio Aquiles, un nuevo bloguero de por aquí, el otro día en el barrio de Chueca de Madrid. Al leer su post, he recordado este otro de Amy Alkon (Advice Goddess) de hace unos días en el que se quejaba de que se asumiera que las mujeres debían votar a las candidatas por el simple hecho de que fueran mujeres, en lugar de por ser la persona más adecuada para el cargo. Pues con el ejemplo de los panfletos de Chueca estamos en las mismas: ¿cuántos gays se animarán a votar a Sebastián sólo porque es gay (cosa que yo desconocía, por cierto)? Más de los debidos. Si le votan, que le voten porque realmente creen en su proyecto (permítanme que sonría al decir eso), no por con quién le guste intimar. Puede que Sebastián sea gay pero, ¿cuáles son sus propuestas con respecto a ese colectivo? ¿Alguien las conoce? En su programa no hay nada sobre esto.

La debilidad de ciertos políticos del PP

Hay que reconocerlo: a muchos políticos del PP les da “cosita” que les llamen “de derechas” o “españoles” o cosas similares (ya no entro en los insultos habituales de “facha” o “fascista”, que a todos molestan, obviamente). Son muchos los que dedican una buena parte de sus neuronas a conseguir que les tilden de “centristas”, “progresistas” o “moderados” y buscan las alabanzas de la izquierda en todo momento. El último ejemplo de esto ha sido el presidente balear, Jaume Matas, y su fichaje de la escritora Maria de la Pau Janer para su lista en las próximas autonómicas. Cuando lo vi en las noticias el otro día, me sorprendió, porque yo tenía una idea de esta señora un tanto alejada del ideario del PP. Mira por dónde, no estaba equivocado, pues va hoy la señora y nos regala las siguientes declaraciones:

“Jo no vaig amb el PP, vaig amb Jaume Matas. Jo no puc mai assumir com a pròpies ni donar suport a les actuacions del PP afavorint la crispació estatal a Madrid o l’actitud lingüística del PP al País Valencià. Jo estic radicalment en contra de tot això.”

Para los que no lo entiendan (traducción mía):

“Yo no voy con el PP, voy con Jaume Matas. No puedo asumir como propias ni dar apoyo a las actuaciones del PP en favor de la crispación estatal en Madrid o la actitud lingüística del PP en el País Valenciano (sic). Estoy radicalmente en contra de todo eso.”

Bien, fantástico, pero es que resulta que Jaume Matas no es el dueño del PP en Baleares. Él es, simplemente, su presidente, y está encuadrado en el Partido Popular, del que es dirigente. Si, además de “abierto y moderno”, Matas fuese consecuente, se desharía de esta señora en un abrir y cerrar de ojos. El PP admite la crítica y las diversas corrientes, pero lo que nadie puede admitir es que te torpedeen la línea de flotación y que, para más inri, te insulten desde tus propias filas.

Simancas vs. Aguirre: no hay color

A través de “La Frase Progre“, leo una noticia de El Mundo acerca de la precampaña de Rafael Simancas, candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid y centrada en el asunto de la Sanidad. Pocos comentarios me merece la afirmación de Simancas de que, con Esperanza Aguirre de nuevo en el gobierno, los ciudadanos tendrán que ir al hospital con la tarjeta de crédito en la mano, porque Addison ya lo ha explicado magníficamente: es mentira que se vaya a privatizar la sanidad y, además, es mentira que, hoy, no haya que pagarla.

Lo que más me ha llamado la atención, no obstante, es la intención de Simancas de fijar por ley el tiempo máximo de espera para las pruebas quirúrgicas. Es un clarísimo ejemplo de la diferencia entre ambos candidatos y de por qué Esperanza le da mil vueltas. Comparemos la propuesta de Esperanza en la pasada campaña con la de Simancas en ésta:

Aguirre se comprometió a reducir las listas de espera quirúrgicas a menos de 30 días en un plazo dado o dimitir. Y lo consiguió.

Simancas, en cambio, se compromete a regular por ley cuál es el tiempo máximo que alguien debería esperar una prueba médica. Y punto. Si no se cumple, pues nada, el servicio en cuestión habrá incumplido una ley que, por otra parte, no tendrá consecuencia alguna (¿enjuiciaría Simancas a su consejero de Sanidad?)

El tufillo intervencionista, demagogo y simploncillo de Simancas queda fielmente reflejado en este asunto.

Esto me recuerda a un caso que me contó la semana pasada una compañera de trabajo, que estuvo destinada en China varios años en un proyecto que se adjudicó nuestra empresa: en China -o, al menos, en la región de Wuhan- está regulado por ley que la jornada laboral se reduce en una hora por cada grado que la temperatura supere los 40º C; como la temperatura que se considera es la oficial, es decir, la que publican los burócratas, la consecuencia inmediata es que en Wuhan, a pesar de ser una zona calurosísima, el “termómetro” rara vez supera los 40 grados y, cuando lo hace, apenas un par de días al año, nunca supera los 42. Así, da igual que los obreros trabajen a 46 o 47 y suden en consecuencia, lo que importa es que hay una ley que los protege. Simancas, chaval, regula esto también en Madrid, y así, de paso, te cepillas con un decreto el efecto invernadero.

El futuro de Sánchez Dragó

Libertad Digital recoge que “Sebastián dice que si gana el PSOE la continuidad de Sánchez Dragó en Telemadrid ‘dependerá de Rafa Simancas’”

Tranquilo, Fernando, no tienes que meterte en Infojobs. Seguro.