Lo que se me atraganta es el desayuno con esta noticia de El Mundo con la que me he despertado: el Gobierno justifica el canon digital porque permitirá hacer copias privadas. El tema del canon o, mejor dicho, su supresión, está siendo el asunto principal de la blogosfera esta semana, a consecuencia de la votación en el Senado de la semana pasada, la postura pendular del PP con respecto al canon y la concentración de ayer de la SGAE para defender “lo suyo”. Sin embargo, me estaba resistiendo a hablar del asunto porque ya hay muchos por ahí que saben mucho más que yo de esto que están tratándolo. Las palabras del ministro de Cultura han agotado mi paciencia, así que me uno al carrusel.
Según la noticia de El Mundo, el ministro Molina asegura que “el derecho de los ciudadanos a realizar una copia privada de una obra sin ánimo de lucro pasaría a estar prohibido y a ser sancionable” en caso de que se eliminara el canon. Me hace gracia esta forma de entender los derechos de este ministro socialista, sobre todo si lo comparamos con otros derechos que tanto defiende el gobierno del que forma parte. Según lo expresa, no tenemos ningún derecho a una copia privada, sino que adquirimos ese derecho cuando pagamos por él el precio fijado. Nunca negaré el derecho de nadie a fijar un precio por sus obras, incluso por las copias privadas. Pero está claro que este ministro no ha entendido (o, peor aún, no quiere entender) que con el canon no se te está cobrando por las copias privadas que efectivamente haces, sino también por las que no haces ni harás nunca. ¿Por qué he de pagar a la SGAE por un móvil en el que nunca grabaré una canción cuyos derechos gestione esa organización? ¿Por qué la llave USB en la que mi suegro me pasa las fotos del verano en Pontedeume devenga derechos a la SGAE? ¿Por qué el DVD en el que me hago una copia de mi archivo .pst de Outlook da de comer a Teddy Bautista?
En cualquier caso, comprendo al Ministro de Cultura. Seguramente, al ministro Molina le estará sonando el móvil cada dos minutos. Es posible que sus amiguetes del mundo de la “cultura” no le dejen disfrutar en paz de estas fiestas que se acercan y más de uno puede haberle amenazado con no invitarle al próximo sarao que organice. Los artistas tienen que cobrarse ahora los servicios prestados en el pasado y, obviamente, van a luchar por “lo suyo”.
Por cierto, a estos genios de la creatividad no se les ha ocurrido que, si quieren compensación por las copias privadas, podrían cobrársela de antemano en el precio de la obra, por ejemplo. Ah, no, ¿eso no les vale? ¿Por qué? ¿Acaso no sería lo más directo, inmediato y proporcional? Ah, ya entiendo: eso les haría ingresar menos (por no ser indiscriminado) y, además, encarecería su producto. Claro, es mejor encarecer artificialmente el de los demás, que hagan de recaudador para ti y que, además, te paguen incluso por lo que no tiene relación alguna contigo. ¿Y un gobierno que se llama a sí mismo socialista se empeña en perpetuar este chiringuito?
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